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lunes, 13 de mayo de 2013

Perder mucho peso en poco tiempo: problemas y consecuencias



Es lo que mucha gente desea, perder mucho peso en poco tiempo, pero esto es algo poco saludable. El cuerpo tiene que adaptarse poco a poco a la pérdida de peso, solo así después logrará mantener el peso alcanzado. Perder mucho en poco tiempo es síntoma de una dieta muy severa o un exceso de gasto de energía en relación a la ingesta, algo que a la larga pasa factura.
Los principales problemas de perder mucho peso en poco tiempo son la deshidratación, la sensación de fatiga crónica y la mayor probabilidad de sufrir una lesión y un trastorno de la alimentación como la anorexia. Como ves, son problemas nada agradables, sobre todo si te gusta el deporte y la vida sana, por eso mejor adelgazar poco a poco y no poner en riesgo la salud.
La deshidratación en la pérdida de peso
Muchas dietas milagro se basan en la pérdida de líquidos o deshidratación para crear una falsa sensación de pérdida de peso, ya que tarde o temprano ese agua se recuperará cuando volvamos a una normalidad dietética.
Son sobre todo la práctica del ayuno, las dietas hiperproteicas y las dietas muy bajas en calorías las que provocan esta deshidratación. Estas pérdidas notables de agua en el organismos tienen consecuencias a nivel cardiovascular y renal pues la sangre es en su mayor parte agua y si hay deshidratación la sangre se espesa y hay problemas en su circulación: la tensión arterial se desploma y comienzan los problemas para regular la temperatura corporal.
Una pérdida del 2-4% del peso por deshidratación, hablamos de unos 2-3 kilos en una persona media de 70 kilos, supone una bajada de rendimiento importante en las funciones básicas, lo que nos lleva al siguiente apartado: la fatiga crónica o esa sensación de que el cuerpo pesa y estamos constantemente cansados.
Fatiga crónica en grandes pérdidas de peso
Este es uno de los primeros síntomas de que estamos haciendo mal una dieta para perder peso. Si el organismo se siente fatigado de manera constante quiere decir que estamos restringiendo demasiado los nutrientes y las actividades normales del organismo se resienten y trabajan bajo mínimos.
También se ve afectado el sistema nervioso. Las grandes pérdidas de peso activan el sistema nervioso parasimpático, es decir, el cuerpo se vuelve ahorrador de energía y no hay mejor forma de ahorrar energía que hacerle sentir cansado.
El hipotálamo, centro regulador de funciones como el apetito, el sueño o las emociones también se verá alterado. Es por esto que cuando hacemos una dieta drástica el sueño se ve afectado, descansamos mal y estamos muy irascibles, todo nos molesta.
Aparición de lesiones en la pérdida de peso
Un factor muy importante en la gente que hace deporte, ya que una pérdida drástica de peso conllevará también una pérdida de músculo, que en gran parte es el protector de huesos y articulaciones. Si nuestros músculos están más débiles y seguimos haciendo deporte con igual intensidad las lesiones no tardarán en aparecer.
Los huesos también pueden volverse más débiles debido a la falta de nutrientes, aumentando las probabilidades de sufrir una fractura cuando hacemos deporte. Si además unimos el hecho de que hay pocas reservas energéticas de glucógeno, habrá fatiga desde el momento en que comenzamos a hacer deporte, influyendo en la técnica y por tanto aumentando riesgo de lesión sobre todo en deportes más técnicos.
Obsesión por perder peso: trastornos de la alimentación
Cuando se entra en la dinámica de perder mucho peso, llegará un momento en que pueda convertirse en una obsesión y aparezcan los temidos trastornos de la alimentación como son la anorexia o bulimia. Situaciones en las que por muy bien que esté nuestro cuerpo, seguiremos percibiéndolo con exceso de grasa y la necesidad imperiosa (sea como sea), de perder peso.
No hay que pesarse todos los días, ni tan siquiera mirarse al espejo a diario para comprobar qué tal está nuestra figura porque se va a crear esa obsesión por el cuerpo, cuando lo que de verdad nos debe de importar es que mejore nuestra salud.
No existen los milagros, solo la constancia
Cuando se trata de perder peso no hay milagros que hagan que los kilos se esfumen, al menos de manera saludable. Perder más de 10 kilos en un mes es algo que hace sufrir al cuerpo porque no es de manera progresiva, el cuerpo se ve sobrepasado por la situación y es cuando las cosas comienzan a fallar.

Se recomienda perder entre 1-2 kilos por semana máximo, que es como se produce una bajada gradual de peso que no requiere de una restricción tan brutal de calorías y al organismo le da tiempo a ir adaptándose al nuevo peso sin sufrir en exceso.
Esto solo se consigue con la mejora de hábitos dietéticos y por supuesto la complementación con ejercicio diario. Esta constancia entre dieta y ejercicio es la que hace que cuando pasen 2-3 meses, digamos adiós para siempre a los kilos que hemos perdido, sin mermar nuestra salud y sin poner al límite nuestro cuerpo.

sábado, 11 de mayo de 2013

Tips para ser más saludable en el trabajo


A veces pensamos que sólo podemos ser sanos cuando estamos un tiempo en casa, durante el fin de semana o en momentos de relax como son las vacaciones. Pero nada de eso, aunque parezca increíble, también puedes ser muy saludable en la oficina.
Siguiendo una serie de tips o consejos que puedes introducir con facilidad en tu rutina diaria en el trabajo, empezarás a sentirte mucho mejor y a aportar muchos beneficios a tu organismo. ¡Toma nota!
Utiliza las escaleras: si trabajas en un edificio olvídate del ascensor y sube por las escaleras. No se trata de subirlas corriendo, un paso ligero o normal es suficiente. Tu corazón trabajarás más mejorando tu circulación y salud.
Bebe mucha agua: ya sabemos que es aconsejable beber entre 2 y 3 litros de agua diarios para mantener tu cuerpo hidratado en todo momento. También puedes incluir tés o zumos naturales.
Una taza de café: hay gente que piensa que el café no es beneficioso para el organismo, y en cantidades excesivas así es; pero sí que puedes tomar una taza de café al día, sin azúcar refinada.
Come fruta en vez de snacks: evita caer en la tentación de la bollería industrial, lossnacks grasos y los dulces. Sustituye todo eso por tus piezas de fruta favoritas. Comerás mucho más sano, tu cuerpo te lo agradecerá y tú te sentirás mucho mejor.
Ejercita los ojos: si trabajas en una oficina sentado muchas horas delante del ordenador, tus ojos acabarán pidiéndote un respiro. Es importante ejercitarlos y hacer descansos de la pantalla. Quita la vista de la pantalla y mira a lo lejos o por la ventana para que tus ojos tengan un respiro.
Estira regularmente: pasar muchas horas sentado sin moverte delante del ordenador no es nada beneficioso. Haz un descanso cada 50 minutos y aprovecha para levantarte y estirar las piernas. También puedes estirar los brazos, la espalda y el cuello en tu propio sitio en intervalos más pequeños, si no quieres estar levantándote cada dos por tres.
Paseo después de comer: si el tiempo de descanso durante la comida te lo permite, da un paseo después de comer. Además de beneficiarte de forma saludable, desconectarás de la oficina durante un rato, te ayuda a despejarte y a retomar la jornada de tarde con más energía.
Respira profundamente: puede que no te des cuenta, pero a lo largo del día y según va aumentando tu estrés tu respiración se acelera y se hace mucho más corta. Cuando veas que esto sucede, relájate y toma bocanadas de aire más amplias, te ayudarán a tranquilizarte y mejorará tu circulación.
Tienes que ser optimista: no es que el optimismo sea beneficioso para tu organismo, pero sí para tu estado psíquico y anímico. La energía positiva y una buena sonrisa, te ayudarán a afrontar con más ganas un día gris.
Sigue estos consejos y te sentirás mucho mejor en el trabajo.